¿CALLA DIOS?

Te invoco de día, y no respondes, / de noche, y no encuentro descanso;/ y sin embargo, tú eres el Santo, / que reinas entre las alabanzas de Israel. (Salmo 22 (21), 3-4)

Me tomé unos días de oración y descanso a los pies del Santo Cura Brochero. Entre mis reflexiones, preocupaciones y hasta de cierta manera reclamo, oraba a Dios con estos versículos del Salmo 22 (21). Es el mismo Salmo que usamos el Domingo de Ramos y el Viernes Santo y que ponemos en boca de Jesús en medio de su dolorosa pasión.

Reflexionaba en toda esta ola anticristiana que vivimos y que parece pasarnos por arriba. Porque no es solamente el embate por el aborto y la ideología de género. También debemos tener en cuenta los ataques al Santo Padre desde dentro y fuera de la Iglesia, la utilización política y manipulación mediática sin escrúpulos que se hace aquí en nuestra (en su) propia Patria. Debemos sumar, además, la indiferencia y hasta el cuestionamiento a toda propuesta de la Iglesia para humanizar las relaciones humanas. Ya hemos comentado en otra oportunidad todo este maremágnum de situaciones.

Y las palabras del Salmo eran expresión de lo que sentía por un lado el silencio de Dios y por el otro la certeza de que Él es el Rey del universo y el Señor de la historia. El Dios que calla pero que no está inactivo, el que parece no responder a nuestras demandas y clamores, pero también el que no deja nunca de actuar en la historia porque esta historia es Historia de Salvación.

Entonces en la calma del silencio y la oración empecé a vislumbrar algunas claves que quisiera compartir. Seguramente no serán ni las únicas y posiblemente ni siquiera las más importantes. En estas claves, negativas y positivas, creo que podemos comenzar a entender y sobre todo acompañar el proyecto de Dios

CLAVES NEGATIVAS

Son aquellos aspectos que hemos descuidado, dejados a un lado o actitudes equivocadas que hemos asumido o realizado y en los cuales tenemos que reflexionar y sobre todo convertirnos. Podemos identificarlos con el primer versículo del salmo citado: ¿Por qué no respondes?

1.      DEMASIADO DISCURSO Y POCA ACCIÓN. Nos hemos dedicado demasiado a hablar, discutir, hacer discursos, planes, proyectos y hemos dejado de actuar, de hacer, de estar en donde hay que estar. Y las pocas acciones reales que hemos realizado están marcadas por el egoísmo de las organizaciones (“esta obra es de…”) y no las hemos asumido como propias, nuestras, donde podemos y debemos descubrirnos Iglesia

2.      DEMASIADAS DISCUSIONES Y POCA UNIDAD. Cuando pienso en las discusiones que tenemos en nuestros Equipos de Servicio o en nuestros Consejos Pastorales y descubro que giran desde hace décadas en los mismos temas intrascendentes, meramente organizativos o basados en la vanidad y el deseo de sobresalir o de obtener un cargo o puesto, entonces aparece ese agotamiento espíritu-pastoral que nos lleva a dejar de soñar y además a dejar de escuchar el proyecto de Dios.

3.      DEMASIADA CATEQUESIS Y POCA EVANGELIZACIÓN. Aclaro que no estoy en contra de la Catequesis, que es parte del ministerio profético de la Iglesia. Sino de ese acento desmesurado en crecer en algo que no hemos nacido: la fe. A modo de ejemplo (habría muchísimos más). No puedo crecer en la moral sexual de la castidad en cualquier estado de vida si no tuve previamente un encuentro personal, serio y profundo (no meramente emotivo) con Cristo.

 CLAVES POSITIVAS

Son esos aspectos positivos reales y presentes en nuestra actualidad y a los que debemos volver con todo nuestro corazón para renovar nuestro servicio a Dios, a los hermanos y a este mundo. Podemos identificarlas con la segunda parte del versículo: ¡Tú eres el Rey!

1.      DIOS HA HABLADO: Si miramos solamente estos últimos 150 años podemos descubrir que Dios hace bastante tiempo que viene hablando. Desde las manifestaciones de María (Lourdes, Fátima, etc.) que nos llaman a la oración y la conversión, pasando por el Gran Pentecostés del Concilio Vaticano II hasta las palabras de los últimos Sumos Pontífices, Dios no ha estado callado. En todo caso nosotros somos sordos a estas palabras.

2.      DIOS HA ACTUADO. En estos 150 años Dios ha actuado de manera portentosa. Desde inspirar a una pequeña religiosa (Beata Elena Guerra) a volver al Espíritu Santo, pasando por la decisión del Papa León XIII de consagrar la Iglesia y el mundo al Espíritu Santo hasta suscitar la RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA y tantos otros movimientos y asociaciones laicales justamente para renovar la evangelización y potenciarla. Habría cientos de testimonios de situaciones y acciones de Dios.

3.      DIOS ESTÁ ESPERANDO. Esperar es también una acción. Está esperando que nos tomemos en serio nuestro camino de santidad, que nos tomemos en serio nuestro llamado a servir, que nos tomemos en serio nuestra fidelidad a la vocación recibida.

En pocas palabras resumiría todo esto en la siguiente frase: No es que Dios calla, sino que somos nosotros los que no estamos oyendo. No es que Dios está inactivo, sino que somos nosotros los que no estamos haciendo lo que tenemos que hacer.

Lc 12, 35-36. Esta cita nos la regaló el Señor en la última reunión de ECONA.

¿Lo pensamos?

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