¿CÓMO FUNCIONA LA HISTORIA? 1º Samuel 8

Si debería responder rápido a esta pregunta diría: No funciona como uno la piensa. En más de una ocasión se hace realidad el dicho: “Dios escribe derecho en renglones torcidos". 

Repasemos rápidamente la historia de Israel. Para que Israel pudiera establecerse, luego de 40 años en el desierto, en la tierra prometida necesitó primero expulsar a quienes vivían allí. La conquista de la Tierra Prometida le significó a Israel ganarse varios adversarios los cuales periódicamente lo atacaban para reconquistar el territorio. En otro momento podemos buscar las causas de esto. En este contexto y cada vez que Israel era atacado, Dios suscitaba un “jefe carismático”, un “juez” que se ponía al frente de las tropas de Israel y expulsaba a los invasores. Los más conocidos: Sansón, Gedeón… Así sucedió durante casi 200 años, hasta el nacimiento de Samuel. Conocemos el llamado que recibe Samuel.

Pero cuando Samuel llega a la vejez, el pueblo comienza a exigir un cambio. Ya no quiere seguir dependiendo de las circunstancias ni de la aparición de un juez carismático. Quiere una estabilidad que le permita estar siempre preparado para defenderse como lo hacen los demás pueblos. En esta circunstancia comienzan a pedir un Rey a pesar de la oposición de Samuel. En ese momento es Dios quien le muestra a Samuel, que a pesar de no ser perfecta la monarquía, es el camino que hay que tomar. Así Samuel obediente a Dios consagra a Saúl como primer Rey de Israel…

Hasta aquí la historia Bíblica. Veamos qué nos puede decir a nosotros

Estamos terminando un año que ha sido tan intenso que de alguna manera nos hemos acostumbrado a estar siempre en tensión. El problema de esta actitud es no parar a reflexionar, y por tanto, repetir esquemas de trabajo y acción sin darnos cuenta que ya no producen el efecto inicial y mucho menos los resultados esperados.

Sigo pensando y reflexionando especialmente en los dos temas emergentes de este año: El aborto y la Ideología de Género. Pero esto no significa que no haya otros temas o problemas, incluso más graves y preocupantes. Entre otros temas podríamos mencionar: la pérdida (¿alguna vez la tuvieron?) de la identidad cristiana de nuestros bautizados; la ineptitud, en el sentido de capacidades no descubiertas y no desarrolladas de nuestras comunidades, para evangelizar, tanto las personas como la cultura; y podríamos sumar unos cuantos etcéteras.

Recordaba en estos días todos los esfuerzos, luchas y trabajos que hemos enfrentado en este año. ¡Cuántas dificultades y problemas! Hemos sido fuertes y valerosos para asumir y encarar la defensa de ideales y valores esenciales a la vida de los hombres. Pero…

Es el “pero” del estratega que percibe que si se mantiene en esta postura terminará perdiendo la guerra, aunque gane algunas batallas.

Si seguimos en una postura reaccionaria (reaccionar a) y no asumimos una postura pro-activa (actuar antes que, actuar hacia) considero que terminaremos perdiendo lo poco que nos queda. Es verdad que, “Dios nos pide que defendamos esto”. Esta muletilla la he escuchado hasta el hartazgo, pero estoy convencido que nuestro Dios no es solamente un Dios de defensa. Es un Dios que toma la iniciativa, que marca el rumbo, que indica hacia dónde ir. Esa es la constante en toda la Historia de la Salvación. Entonces, es tiempo de comenzar a buscar otras alternativas… ¿No habrá llegado la hora de pasar de la época de los jueces a la monarquía? ¿No habría que cambiar de paradigmas? ¿No deberíamos comenzar a pensar en qué vamos a hacer mañana y no sólo reaccionar a lo que pasa hoy?

¿Lo pensamos ante el Santísimo Sacramento?

P. Gabriel Lauría. Viceasesor RCC Argentina

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